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SECCION CULTURAL Y DE EDUCACIÓN La sección cultural y de Educación de la Embajada de Colombia en Rusia tiene como objetivo principal fomentar las relaciones culturales de Colombia con los países de la CEI; realizar eventos que promocionen la cultura colombiana, promocionar los contactos entre los artistas de Colombia y los de los países de la CEI; y promocionar y apoyar el intercambio educativo, entre otros.
El Reino de la Nueva Granada, al mando del general Pablo Murillo, a quien debemos los fusilamientos de Camilo Torres y el Sabio Caldas, y las luchas posteriores de Simón Bolívar, despertaron el interés de la intelectualidad de San Petersburgo y Moscú. En la segunda década del siglo XIX aparecen en diferentes periódicos elogiosos comentarios sobre Bolívar, uno de ellos, "Las noticias de Petersburgo" califica de “acontecimiento de gran importancia” la lucha emprendida por el libertador. En un poema de Pushkin, se menciona el sombrero "Bolívar" de moda entonces en Petersburgo. Se ha dicho que varios rusos acompañaron a los ejércitos libertadores en sus campañas por los Andes. Se sabe de uno, Ivan Minuta, quien peleó al lado de Bolívar. En aquella gesta tomaron parte oficiales y civiles ingleses, franceses, holandeses, por lo que no es de extrañar la participación de súbditos rusos. Pabel Pestel, uno de los decembristas, grupo de nobles rusos que conspiraron en la capital imperial para lograr del zar reformas democráticas , era admirador de Bolívar. La muerte del libertador en 1830 fue registrada por los periódicos rusos de la época. El cónsul británico en San Petersburgo, Robert Porter, refiere que en el "El Telégrafo de Moscú" se publicó un artículo que mencionaba "Bolívar le dio a Colombia independencia, gloria y libertad". Falta por desentrañar en archivos y bibliotecas historias aún no conocidas de contactos, viajeros y relaciones que sin lugar a dudas se tejieron a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX. Ello explica, por ejemplo, como en 1848 se traduce y se publica en una revista literaria de San Petersburgo el poema "Gonzalo de Oyon", del poeta caucano Julio Arboleda, bardo hoy casi olvidado en Colombia. Este largo poema dedicado a un conquistador español tuvo que interesar a alguien, que bien visitó entonces Colombia o lo leyó en español. A finales del siglo XIX llegaron a Bogotá traducidas del francés y el inglés obras de escritores rusos, especialmente la novelística de Gogol, Dostoievsky, Tolstoy. Se comenzó a hablar de la música de Chaikovsky y del Ballet Imperial Ruso, de Daguilev y de Nizhinsky. El poeta bogotano José Asunción Silva menciona en sus escritos a María Barkistsev, la legendaria y bella pintora rusa que se suicidó en París a finales del siglo XIX. En 1924, José María Vargas Vila el panfletario más conocido del continente visita a Rusia invitado por la Unión de Escritores. Durante su viaje se entrevistó con el escritor Máximo Gorki, cuyas obras de contenido social se comenzaban a traducir al español. Por su parte una expedición científica rusa vino a Colombia en 1928 encabezada por el profesor Voronzov. Los rusos estuvieron en el alto Magdalena haciendo investigaciones de la flora y dejaron interesantes relatos y análisis de esas regiones, su costumbres y composición social. En 1944 fue fundado en Colombia el “Instituto Cultural Colombo-Soviético”, el cual difundía la lengua y culturas rusas, y pretendía establecer contactos con diferentes entidades de la URSS. Encabezado inicialmente por el escritor colombiano Baldomero Sanín Cano, luego fue dirigido por el economista Rafael Baquero y Néstor Pineda.
La literatura colombiana ha estado presente en Rusia a lo largo del siglo XX, en la época soviética se tradujeron al ruso "La María" de Jorge Isaac "La Vorágine" de José Eustasio Rivera, "La Metamorfosis de su excelencia" de Jorge Zalamea, poemas de León de Greiff, Luis Vidales, José Asunción Silva y otros de nuestros mejores poetas. El escritor colombiano más conocido y leído en Rusia es Gabriel García Márquez. Sus obras se han publicado en tirajes millonarios, especialmente “Cien Años de Soledad”. La mayoría de los rusos conocen o han escuchado alguna vez de este colombiano universal. Gabo visitó Rusia por vez primera en 1957, acompañado de otro escritor, Plinio Apuleyo Mendoza. Ambos asistieron al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, Mendoza narró años después sus experiencias en la capital soviética, "oficialmente quedamos acreditados como integrantes de un ballet folklórico, compuesto por negros de la costa Caribe colombiana que había viajado a Moscú". Recuerdo aquel viaje como una sucesión de días cálidos y agotadores en una atmósfera de gran kermesse, rodeados siempre, en calle, plazas, parques y granjas por multitudes toscas, intrigadas y efusivas que se acercaban a vernos, a tocarnos, a hacernos preguntas”. En la época de la visita de Gabo y Plinio a Rusia apenas comenzaba el deshielo político que supuso la subida de Krushhev al poder en Rusia, la momia de Stalin se conservaba en el Mausoleo de la Plaza Roja al lado de la Lenin. La segunda vez que García Márquez llegó a Moscú fue en 1988 invitado por el entonces Jefe de Estado, Mijail Gorbachov.
Nadie sabe como llegaron a San Petersburgo. Pero ahí están tres lajas precolombinas provenientes de San Agustín. Su rostro pétreo e inescrutable recibe al visitante en el hall del Museo Etnográfico de la ciudad a orillas del Neva. Estas figuras de piedra labrada en aquella civilización que floreciera en el alto Magdalena son una presencia plástica de aquel mundo ignoto hoy desaparecido. Quizás fueron traídas a Europa en el primer cuarto del siglo XX por el alemán Preus, investigador de San Agustín que las transportó primero a lomo de mula por la montaña y luego en barca por el río Magdalena hasta llegar a Barranquilla y de ahí en barco a Europa. Quizás vinieron a parar a Rusia desde Alemania. Un quizás aún sin certeza, un pregunta aún sin respuesta. Otro destino tuvo el viaje del oro precolombino del Museo del Oro que se exhibió hace unos años en el Museo Oriental de Moscú. Estas muestras de la maestría de nuestros orfebres precolombinos llegaron a lo grande, precedidas de bombos y platillos. Fueron patrocinadas por el Banco de la República y permanecieron expuestas durante un mes ante la mirada curiosa e interesada de miles de moscovitas. En la década de los ochenta otro gran colombiano, el pintor Fernando Botero, fue invitado por el Museo de Artes Plásticas Pushkin a exponer sus obras, una exposición de gran trascendencia.. El público pudo apreciar las famosas “gordas” del maestro colombiano. Botero donó al Museo Pushkin una de sus obras al óleo.
Lo imposible se logró, una exposición de arte confesional católico en una iglesia ortodoxa rusa, en una época de diferencias y frías relaciones entre ésta y el Vaticano. Y lo fue en la Catedral de Cristo Salvador, el templo más importante de Moscú. Allí, en el mes de Mayo de 2002 se inauguró la exposición del pintor granadino Gregorio de Vásquez y Ceballos. Decenas de pinturas de este maestro colonial del siglo XII que salieron por vez primera de la Catedral Primada de Colombia fueron traídas a Moscú. En la inauguración de la exposición estuvieron presentes la entonces primera dama de Colombia, Nohra Puyana de Pastrana y la esposa del Presidente de Rusia, Ludmila Putina.
Como parte del proceso de cooperación cultural se fundó en Moscú, en julio del año 1978, la “Sociedad URSS-Colombia” destinada a ser la homóloga, por la parte soviética, del Instituto Cultural Colombo-Ruso y asumiendo la coordinación de los contactos culturales entre los dos países, tarea esta que antes había corrido a cargo de la Asociación Soviética de Amistad y Cooperación Cultural con los Países de América Latina. El Convenio de Cooperación Cultural, Técnica y Científica concluido entre los dos países en 1997 y que se desarrolla cada tres años, siendo la última de estas renovaciones la suscrita para el período 2001-2004, sentó la base jurídica de las relaciones en este campo y permite el constante intercambio de misiones, visitas, acuerdos e intercambios que han tenido y tiene lugar hasta la fecha. A Colombia han llegado figuras del Teatro Bolshoi, conjuntos de danzas folklóricas, el ballet Moiseiv, grupos corales, compositores como Aran Jachaturian, cantantes, mimos, el Circo Ruso, investigadores, sociólogos, historiadores, escritores, poetas. De estos cabe destacar la visita a Medellín y Bogotá en el 2003, de Andrei Voznisensky. A su vez a Rusia han ido artistas, actores, grupos teatrales colombianos. El ballet de Sonia Osorio, Leonor González Mina y otros. Músicos, solistas, directores de orquesta colombianos se han presentado en Rusia y otro tanto han hecho músicos rusos en Colombia.
Ya por espacio de varios años, casi desde su fundación el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá que dirige Fanny Mickey ha invitado a grupos de teatro ruso a Colombia. Los temas clásicos de la dramaturgia rusa, “Boris Godunov” y “La Gaviota”, en un escenificación modernista fueron las obras presentadas en la última versión de este certamen. Fanny Mickey también ha ido en varias ocasiones a Moscú a participar en el Festival de Teatro que allí se realiza. En el año 2001 se presentó en este festival la versión teatral de “Tiempo de Morir”, de Gabriel García Márquez. La propia Fanny Mickey presentó su monologo “Yo amo a Shirley”. Algunos jóvenes colombianos que vinieron a estudiar teatro en Rusia hoy ejercen su profesión de manera exitosa. El cine ha sido junto con el teatro y el ballet, una de las expresiones artísticas que más se han admirado de Rusia en Colombia. Las películas clásicas de la época soviética fueron vistas sin cesar por los cineofilos colombianos y nombres como los de Pudovkin, Eisestein y Dovzhenko pasaron a ser conocidos y admirados. En los años sesenta cuando llegaron películas del llamado deshielo político, como “Pasaron las Grullas”y “La Balada del Soldado”, se descubrió otro tipo de cine, de atrevidas formas estéticas y un profundo contenido humano. Colombia ha participado en el Festival Internacional de Cine de Moscú casi desde su fundación. Algunas películas colombianas han obtenido menciones. En 1973 el documental “El Oro es Triste”, del realizador Luis Alfredo Sánchez, recibió el Primer Premio en esta categoría. La ultima versión del Festival, la del año 2003, contó con la presencia de dos películas colombianas, “Malamor” y “La Primera Noche”. Varios conocidos directores de cine colombianos adelantaron sus estudios en el Instituto de Cine de Moscú. Se han realizado semanas de cine colombiano en Moscú, una de ellas en el Museo del Cine, en el año 2001. Al Festival de Cine de Cartagena asisten anualmente realizadores, actores, productores, acompañando las películas rusas traídas a concurso.
En el año 2000 tuvo lugar una exposición pictórica de vanguardistas rusos de la colección de la Galería Tretiakov de Moscú, en la sala de exposiciones de la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá. Obras de Chagal, Kandisky, Malevitch, Gancherova, y otras de aquellos artistas plásticos que constituyeron uno de los períodos más interesantes y renovadores de la pintura universal, a comienzos del siglo XX fueron expuestas para deleite y admiración del público bogotano. En el año 2002, también organizada por el Banco de la República , se expuso en la Biblioteca Luis Ángel Arango una colección de iconos rusos proveniente de la Galería Tretiakov. Estas figuras pintadas sobre madera, máxima expresión del arte religioso ruso, de marcado origen bizantino se exhibían por primera vez en nuestro país. La exposición fue todo un éxito y al igual que la muestra de los vanguardistas provenientes de la misma galería tuvo una masiva afluencia de público.
Más de cinco mil colombianos han venido a Rusia a estudiar, en el curso de cuatro décadas. Desde los tiempos soviéticos el gobierno ruso ofreció becas a jóvenes colombianos para estudiar o especializarse en los centros educativos. Médicos, geólogos, ingenieros químicos, físicos, ingenieros de petróleo, agrónomos, meteorólogos, abogados, investigadores, pedagogos, artistas, músicos, escritores, en fin profesionales en múltiples especialidades se han formado en Rusia. El programa de becas continua, dentro del marco de los acuerdos firmados entre los dos gobiernos y Rusia sigue otorgando un promedio de 30 al año a jóvenes seleccionados por el ICETEX que vienen a la Universidad de la Amistad y a otros centros docentes. Muchos de estos profesionales formados en Rusia ocupan hoy cargos importantes en la industria, el comercio, entidades del Estado, el arte, la diplomacia. A su vez otros colombianos se quedaron a vivir en Moscú y se desempeñan como hombres de negocios, dirigen empresas establecidas y reconocidas.
La permanencia por cinco o seis años en Rusia, el proceso de aprendizaje del idioma y sus estudios en Moscú y otras ciudades crea un sentido de pertenencia y vínculo afectivo con el país que los acoge. Muchos de esos estudiantes se casaron en Rusia, muchachos y muchachas formaron aquí sus familias, tuvieron hijos, emigraron a Colombia con sus esposas o esposos y forman un grupo humano vinculado a Rusia por razones familiares, culturales, profesionales. La colonia rusa en Colombia crece, además de quienes regresan luego de terminar sus estudios acompañados de sus novias o esposas, en los últimos años centenares de rusos y rusas se han establecido en nuestro país, bien por razones familiares o de negocios.
Esta institución, heredera desde 1992, del Instituto Colombo-Soviético ha contribuido grandemente al desarrollo de las relaciones tanto culturales como de toda índole entre Rusia y Colombia. Fundado en 1943 el instituto contribuye a la enseñanza del idioma y la cultura rusas. En el centro se celebran regularmente conferencias, se proyectan películas, se adelantan diferentes actividades culturales y sociales. Los vínculos culturales nunca se cortaron del todo. A lo largo de los años 40, 50 y 60 distintas obras de escritores colombianos se fueron publicando en la URSS, siendo el más popular entre ellos José Eustacio Rivera; desde comienzos de los años 70 asumió la palma Gabriel García Márquez y no la ha soltado hasta el momento. En el mismo período estuvieron presentes siempre en las librerías y bibliotecas de Colombia obras de escritores soviéticos, ante todo las de Máximo Gorky, Mijaíl Shólojov y Vladímir Mayakovsky, publicadas por distintas editoriales de América Latina. Y en el año 1967 asistió por vez primera a un Congreso literario convocado en la URSS (el IV Congreso de Escritores Soviéticos celebrado en Moscú) una delegación de escritores colombianos encabezada por Jorge Zalamea Borda. Más tarde, en abril de 1972, se celebró en Tashkent el primer encuentro bilateral de escritores soviéticos y colombianos. También se iban entablando intercambios educacionales. Desde los años 50 jóvenes colombianos cursaron estudios en centros docentes de la Unión Soviética, proceso este que se hizo más intenso y sistemático con la fundación en Moscú, en el año 1960, de la Universidad de Amistad de los Pueblos, creada expresa y exclusivamente para proporcionar estudios superiores a jóvenes procedentes de los países en vías de desarrollo, de Asia, África y América Latina. |
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